SOLIDARIDAD: La Junta de Beneficencia de Guayaquil.

La Junta de  Beneficencia de Guayaquil constituye la más notable y efectiva institución ecuatoriana al servicio de las clases necesitadas de todo el país. Símbolo de la filantropía guayaquileña, su obra está fija al servicio de la ciudadanía junto con su espíritu de solidaridad, caridad y prestigio.

Su historia se remonta a 1862, cuando mediante la promulgación de una ordenanza, el Consejo Cantonal – presidido por Don Pedro Carbo – resolvió establecer en Guayaquil una Junta de Beneficencia. Dos años mas tarde, García Moreno, con la participación de otros prestantes ciudadanos intentó conformar una Junta de Beneficencia que tampoco pudo ser concretada. Finalmente, mediante ordenanza municipal del 17 de diciembre de 1887, se logró crear, de manera definitiva, la Junta de Beneficencia Municipal de Guayaquil, que “Nació el 29 de enero de 1888 gracias a un grupo de guayaquileños, nobles y amantes del progreso y desarrollo social, quienes liderados por el notable doctor Francisco Campos Coello crearon con visión futurista una institución que administrara los hospitales, cementerios y demás establecimientos de beneficencia existentes en el cantón” (El Universo, Oct 9/93).

Fue así como de inmediato asumió la responsabilidad de administrar el Hospital General (hoy Luis Vernaza), el Manicomio Vélez (hoy Lorenzo Ponce) y el Cementerio General. Posteriormente dejó de ser municipal y se convirtió en la corporación privada que hoy conocemos y que empezó a desarrollarse gracias a la generosidad de los guayaquileños, cuyas importantes donaciones sirvieron para levantar nuevos centros de salud y mejorar los ya existentes.

En la actualidad la Junta de Beneficencia administra y mantiene el hospital Luis Vernaza, la  Maternidad Enrique Sotomayor, el Hospital de Niños Alejandro Mann, llamado hoy “Dr. Roberto Gilbert Elizalde” ; el hospital psiquiátrico Lorenzo Ponce, el hospicio Corazón de Jesús, el Asilo del Bien Público, el Pensionado Enrique Maulme, el Pensionado de Señoras, el Pensionado G. Rohde, el Colegio José Domingo Santistevan, el asilo Calderón Ayluardo, y el asilo Manuel Galecio para niñas que funciona desde 1906 y desde 1953 en Alausí. En cada uno de ellos la Junta de Beneficencia da atención médica y trabajo profesional a ciudadanos de todo el país sin importar raza, región o religión.

Varios la voracidad centralista de los enemigos de Guayaquil han pretendido “llevarse la Junta a Quito, quitarle sus rentas o hacerla desaparecer”; pero los guayaquileños la han preservado y defendido “como un solar propio y así continuará siendo aunque a alguien le resulte doloroso”  (J. A. Gómez Iturralde.- Diario de Guayaquil, tomo II, página 113).

Para atender sus egresos la Junta de Beneficencia aún recibe importantes donativos por parte de la generosa filantropía guayaquileña, tiene además los sorteos binarios extraordinarios de la Lotería y el Lotto, y el Estado le asigna una partida que cubre el 3% de los gastos.

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